JAIME ANDREU ALONSO.- A lo largo de mis 20 años de trayectoria profesional, he tenido el privilegio de trabajar junto a profesionales de vasta experiencia. Estos mentores me han enseñado a valorar los pequeños detalles y a tratar a todos con respeto y amabilidad. Crear entornos laborales amables y libres de críticas es fundamental. Aunque estos valores se inculcan en casa, también en el trabajo podemos hacer crecer a los demás. Creo firmemente en los equipos de trabajo y en la juventud. Todos compartimos el mismo reto: ser felices. El trabajo debe ser un medio para vivir, no un fin en sí mismo.
Hoy, las empresas enfrentan el desafío de integrar a los jóvenes en sus equipos. A pesar de estar bien formados, muchos jóvenes muestran una falta de compromiso con las empresas. Laura Priego, consultora de Michael Page, señala que «la generación Z cambia de empleo con frecuencia en busca de nuevas oportunidades». Marcelo Miniati, Director Ejecutivo de Cimientos, destaca que «la juventud enfrenta barreras como la pobreza y el desempleo, que les impiden construir un proyecto de vida autónomo».
A pesar de estos desafíos, es esencial reconocer que tanto jóvenes como veteranos tienen mucho que aprender unos de otros. La experiencia de los veteranos y la innovación de los jóvenes pueden impulsar a las empresas hacia el futuro.
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